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5 62-10-59 o
cel (686) 2 10-61-38
Yo soy Max. Mi historia está algo larga, pero vale la pena leerla. Sí… así es… soy un rottweiler (con la cola cortada y todo) y lo raro no es que me estén dando en adopción, sino que fui abandonado en condiciones miserables. Alguien me dejó en un terreno, con collar y todo. ¿Cómo saben que me dejaron? Porque estaba famélico (para los que no saben famélico, es así como el máximo de hambriento) y esquelético (como pueden ver en las fotos), de hecho, ni siquiera me podía mover, ni sostener la cabeza. Alguien consiguió en donde tenerme por mientras y me llevaron de urgencia al veterinario. Resulta que me tenían que sacar sangre… y ni siquiera podían hacerlo porque no me salía nada. Cuando por fin pudieron, me hicieron análisis y aunque no sé mucho de medicina veterinaria, debiendo tener algo así como 50 de glóbulos rojos, tenía solo 10. El doctor dijo que mi única oportunidad de vivir era una transfusión de sangre en ese momento. La organización no tenía dinero para pagarla y además tenían que conseguir un perro de por lo menos 25 kilos. La suerte estuvo de mi lado… mientras el doctor y mi rescatista atravesaban por un largo silencio en el consultorio, ante la disyuntiva de qué hacer… llegó una clienta y preguntó qué era lo que tenía. Después de que le explicaron la situación, ella, llorando, donó la mitad del costo de la transfusión; ante esa sorpresa, solo restaba ir hacia delante, así que entre la persona que me rescató y el doctor completaron el faltante. Ahora estaba el problema de conseguir un donador. La organización sólo tenía un perro que pudiera servir para ello (por el tamaño) pero no era posible trasladarlo en ese momento. En lo que se ponían de acuerdo, una amiga de mi rescatista aceptó y llevaron a Max al consultorio, quien amablemente me donó de su sangre; por eso mi nombre: MAX, en honor a quien me salvó la vida (aunque bueno, en tal situación llevaría unos 3 o 4 nombres jaja). Desde que me rescataron me he estado recuperando. Soy un perro de lo más noble , tranquilo y cariñoso. Claro que solo veo a quien me rescató y me pongo de lo más contento, quizá porque sé que sin ella no hubiera
sobrevivido. En cuanto termine mis tratamientos, tendré que buscar una casa, es por eso que suben mi historia y fotos desde ahorita, para que quien se interese en recibirme por allá de finales de enero o febrero y se comprometa verdaderamente a cuidarme, se comunique desde ahorita. Sin embargo, quiero hacer constar aquí que yo no me voy a ningún lado a donde no pueda llevar mi colchoneta amarilla, a la cual no puedo dejar más de 10 minutos sola. Esta es una lección para todos aquellos que piensan que los cachorritos de raza no corren el riesgo de ser abandonados y/o maltratados. A pesar de mi triste historia, yo tuve suerte, pero hay muchos que no sobreviven. Si estás interesado comunícate por favor al 5 62-10-59 o haz contacto por medio de la página. (Todos los perros se entregan vacunados y esterilizados).
Fotos: 2 de diciembre de 2007
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