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Sonia: 1 año PDF Imprimir E-Mail
sonia
cel. 5 43-37-24 con Paty

“En la Avenida Río Fuerte y Calle Octava, en el fraccionamiento Orquídeas, hay un perro que sufrió un atropellamiento desde hace varios días, pero trae la mitad de la pata delantera derecha colgando, únicamente sostenida por el pellejo. Se solicita al personal del Centro Antirrábico Municipal que acudan para recoger al pobre animal y pasarlo a mejor vida, porque el sufrimiento que tiene es terrible.  Sra. Sánchez.” 

La Crónica. Sección “Diálogo Directo”. 01 de Agosto de 2006. 

Sonia, o Suerte – como fue nombrada por el M.V.Z. Julio Guerrero – efectivamente fue atropellada cerca del Fraccionamiento Orquídeas y después de leer el mensaje en La Crónica sobre ella, unas personas altruistas – cuyo nombre no se nos proporcionó - se apresuraron a recogerla antes que el personal del Centro de Control Animal y llevarla con el veterinario antes mencionado para que la examinara.  El diagnóstico no fue muy alentador: había que amputarle su pata derecha pues no había nada que hacer por ella, el hueso se encontraba expuesto y el extremo de la pata estaba destrozado; tenía además una grave herida en el codo de su otra pata delantera que casi mostraba parte del hueso y otra en el nacimiento de la oreja derecha, sumándose a estas dos zonas sin pelo en su cabeza, proporcionadas muy posiblemente por quemaduras.  Estas personas dijeron asumir los gastos que fueran necesarios para salvarla, siempre que alguien más pudiera cuidarla.  Habiendo una casa disponible, aceptamos llevárnosla para darle los cuidados necesarios y las curaciones que fueran requeridas.  A Sonia le amputaron su pata y la esterilizaron de una vez, por lo que tenía que recuperarse de ambas operaciones, del agotamiento físico de haber permanecido en las condiciones antes descritas durante varios días y sobre todo del trauma emocional, no tanto por su amputación, sino por haber sufrido todo lo que ocasionó que llegara ella a esa situación. 

El primer día Sonia no quería ni levantarse, se  limitó a tomar mucha agua y a devolverla también; le hablábamos y la animábamos, pero no respondía, ni siquiera abría la boca para que le diéramos el antibiótico que impediría la infección de sus heridas.  El siguiente día Sonia nos recibió moviendo levemente la cola y se paró un poco cuando nos alejamos de ahí. Seguía sin comer.  Ese día la llevamos con el veterinario a que le pusiera un tratamiento contra garrapatas y nos dijo que obligadamente tendría que comer, que quizá aceptaría un poco de comida de lata.  Regresamos a la casa, ofreciéndole agua a Sonia sin que ella la aceptara. Pensamos que si no quería agua, mucho menos aceptaría la comida, sorprendiéndonos en el momento en que al acercarle el plato de la comida se abalanzó hacia él.  Ese fue la última vez que vimos a Sonia triste. 

Al día siguiente Gretel – la mascota de la casa – regresó de su estadía en el Valle y se encontró con Sonia.  Gretel es otra perrita que fue rescatada de la calle, en definitiva, una excelente adquisición, pues es muy lista (en ocasiones, demasiado), alegre, activa, sociable… trató a Sonia desde el principio como otro perro cualquiera, y entre juegos y pequeñas demostraciones de poder, hizo que Sonia volviera a caminar, brincar, correr, al igual que siempre debió de haberlo hecho. 

Después de casi un mes de su rescate, Sonia es un perro con actividades normales, muy noble, y sobre todo, cariñosa; cuando quiere cariños – o cuando te los da - suele darte topes con su cabeza en las piernas y moverte la cola, es como si agradeciera todo lo que tantas personas han hecho por ella, como si supiera que fue ayudada por una cadena ininterrumpida de favores: alguien que mandó el mensaje al periódico, alguien que la recogió y la llevó al veterinario asumiendo todos los gastos, alguien que la cuida mientras se recupera… ahora solo falta alguien que pueda adoptarla y ser su dueño definitivo.   

Muchas personas nos han comentado si no hubiera sido preferible dormirla, por las condiciones en las que estaba y por la dificultad que implica el darla en adopción, nosotros también lo pensamos algunas veces… sin embargo, la historia de Sonia es una perfecta muestra de la buena voluntad de las personas, fue como si un engranaje funcionara para que ella viviera y la verdad, no nos animamos a detenerlo.  Ahora, cuando vemos como Sonia hace una vida normal, lo cariñosa que es con nosotros y como se divierte con Gretel, sabemos que hicimos lo correcto. 

Estamos consciente de que si dar un perro en adopción es difícil, una como Sonia será más complicado, pues independientemente de que le falta una pata, los acontecimientos a los que ha sobrevivido hacen que nos inspire una gran ternura y todos queramos quedarnos con ella aún cuando no podemos hacerlo, pues muchos de nosotros tenemos ya varias mascotas, así que solo nos resta esperar que sea adoptada por alguna persona de muy buen corazón y dispuesta a darle a Sonia todo el cariño que durante su primer año de vida le ha faltado. 

Muchas gracias a la Sra. Sánchez, quien sin conocerla, fue quien inició la historia del rescate de Sonia; a las personas que han solventado todas las curaciones, su esterilización, vacunas, desparasitaciones y hasta comida; al M.V.Z. Julio Guerrero por haberla atendido y considerablemente menos para salvarla; a M.V.Z. Yazmín Valdez por haber intervenido en las operaciones y revisarla periódicamente; a Alberto Mexía por hospedarla y cuidarla; a Gretel, por haberla animado para que siguiera adelante; y finalmente, a Sonia, porque su propia vida es ya un caso de éxito, un ejemplo de superación, pero sobre todo, una esperanza de que las personas aún se preocupan por otros, aunque no sean de su especie.

 
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